
Este animalito es algo tan normal en nuestras casas que prácticamente pasa desapercibido para muchos, y aunque muchos lo consideran asqueroso y una plaga, la verdad es que es mucho mas que eso, este sorprendente animalito esta lleno de cualidades y en torno a el hay muchos mitos, es por eso que decidí buscar que es exactamente y que tan cierto es lo que se dice del el…
Las cuijas son un tipo de saurópsidos (reptiles) escamosos, que incluye especies de tamaño pequeño a mediano que se encuentran en climas templados y tropicales de todo el mundo. También son conocido en otros lugares como, geckos, salamanquesas, besadoras, niños, tiracolas, cuidacasitas o perritos, ch'ohkan (maya) y p'ikuneil ( maya), son totalmente inofensivas y muy útiles como devoradoras de insectos, tales como moscos, mosquitos, arañas, palomilas, mariposas, etc.
Son de hábitos nocturnos, con ojos enormes, dotados de pupilas verticales lobuladas que permiten un extraordinario margen de variación en su abertura. Muchas especies tienen almohadillas adhesivas en las plantas de los pies que les permite escalar superficies lisas verticales, e incluso transitar por los techos con facilidad.
Precisamente por esta cualidad, se han convertido en objeto de investigación por parte de científicos que quieren saber en detalle cómo pueden caminar tan ágil y velozmente por techos y paredes, y aún sobre vidrios, espejos y otras superficies totalmente lisas.
Uno de esos estudios, del cual se informa en la revista American Scientist, ha revelado que las patas de estos pequeños reptiles tienen una capacidad de adhesión tan grande que podrían soportar un peso muchos miles de veces mayor que la del propio animal.
Ya desde hace algún tiempo se conocía el mecanismo por el cual las cuijas se adhieren a las superficies. En los dedos de las patas poseen millones de unas peculiares estructuras en forma de diminutas setas o pelillos, ramificados en los extremos. Esos filamentos microscópicos interactúan con las pequeñísimas irregularidades que existen aún en las superficies más lisas. En un principio se creyó que se enganchaban en ellas, pero ahora se sabe que la adhesión se debe a lo que los físicos conocen como fuerza intermolecular de Van der Waals, por el científico holandés que la descubrió. Es una atracción o enlace que se establece entre dos moléculas cuando se hallan muy próximas, y en el caso de las patas de las cuijas —y también de otros animales, como las arañas— el fenómeno ocurre debido al pequeñísimo tamaño de los pelillos, que son diez mil veces más delgados que un cabello humano. Por ello el contacto entre la superficie y las patas ocurre a nivel molecular y aparece la fuerza de Van der Waals.
Tan firme es la adherencia así lograda, que los 6.5 millones de setas que posee en los dedos una cuija de sólo 50 gramos de peso sería suficiente para sostener colgados del techo a dos hombres.
Pero quizá lo más asombroso es la rapidez con que los pelillos se adhieren y se desprenden.. Las patas de las cuijas no se pegan, sino que se adhieren mecánicamente, aún cuando la superficie esté mojada o engrasada, condiciones en las cuales no funcionan los pegamentos ordinarios. Al conocer mejor la manera en que ello ocurre, se podría fabricar materiales semejantes a las telas adherentes del tipo del que comercialmente se conoce como Velcro. Estas telas, que ahora se usan en lugar de botones o cierres de cremallera en ropa, carteras, bolsas y otros productos, están formadas precisamente por una multitud de pelillos o ganchitos que se enredan unos con otros pero pueden separarse con un tirón.
Mucha gente las supone venenosa, pero es totalmente inofensiva.
Hábitos de caza y celo 
La cuija, al descubrir a su víctima, se desliza rápidamente. Pocos centímetros antes de llegar al insecto se detienen y lo vigila, aprende sus movimientos, indaga si tiene algún tipo de defensa, descubre su punto débil. Puede quedarse muchos minutos completamente quieta, sin mover un solo músculo. Luego avanza otra vez, sacando su lengua para oler y orientarse. No importa el tamaño de la víctima… abriendo sus grandes fauces puede engullirse a un insecto de un tamaño un poco menor que ella. Si es pequeño, lo desprecia.
En otras ocasiones, si ve que la potencial víctima es demasiado grande o bien puede representar un peligro se retira en busca de otro bocado. A veces, sin dudarlo, si se atraviesa otro insecto de más fácil captura corre hacia él, desoyendo su conocido refrán: más vale insecto en hocico que ciento volando.
Desde pequeñas las cuijas son depredadoras. Como toda cría, pueden ser alimento de otras cuijas adultas o aún adolescentes. Las más pequeñas, aun cuando ya han desarrollado, se cuidan de las mayores. Algunas carecen de la punta de cola, señal inequívoca de lucha. No falta quien diga que le crece por generación espontánea.
Las cuijas tienen varios rasgos peculiares, que los distinguen claramente de otros lagartos, son únicos por su vocalización, ya que emiten ruidos chirriantes en sus interacciones con otras cuijas, ya sea para llamar a la pareja en tiempos de celo o bien advertir a alguna otra cuija sobre no invadir sus territorios. Durante la época de apareamiento los machos marcan sus territorios y pueden llegar a perseguir y mutilar a sus competidores.
Crianza como mascotas
En muchos lugares algunas subespecies de estas son criadas y vendidas como mascotas, asi como también existe club y eventos exclusivos donde los diversos criadores y particulares exhiben sus especímenes mas hermosos, algunos con colores y manchas exuberantes y que hacen pensar en lo bello que pueden ser algunos de estos animalitos.